Como cualquier deporte (tanto canino como humano), la seguridad a la hora de practicar Dogfrisbee es primordial para asegurar su práctica de forma responsable y minimizando los riesgos de lesión. Por tanto, para disfrutar de la práctica del Dogfrisbee solo necesitamos unos cuantos discos especialmente diseñados para no lastimar la boca de nuestros compañeros caninos, un terreno libre de obstáculos, y ganas de divertirnos.

Además, podemos complementar nuestras sesiones de juego con los siguientes ítems.



Una mochila, bolsa de deporte, etc. nos ayudará a guardar todos nuestros discos cuando no estemos lanzandolos e inventando nuevos trucos.

Un chaleco de neopreno ayudará a que nuestro perro tenga una superficie de apoyo más estable, al estar ceñido a nuestros cuerpos. También minimizará los arañazos que sus uñas nos puedan dejar durante la ejecución de espectaculares figuras.

Tener un cuaderno y bolígrafo a mano nos permitirá apuntar la evolución de nuestros entrenamientos, así como las nuevas ideas que se nos ocurren en un momento puntual y que evitaremos olvidar al anotarlas. Añadir unos rotuladores permanentes al pack nos servirá tanto para identificar nuestros discos mediante una marca personal, así como pedir dedicatorias a otros competidores y jueces, a modo de recordatorio.

Una toalla o bayeta será el complemento ideal. Ocupan poco espacio, nos permiten limpiar a nuestros perros después de una sesión de entrenamiento, y secar los discos para evitar que se nos resbalen en la mano al lanzar.

Llevar agua fresca y un cuenco a mano mantendrá al equipo hidratado en los climas más exigentes.

Por último, un botiquín con el equipamiento más básico ayudará a tratar en un primer momento cualquier percance que pueda suceder durante la práctica del dogfrisbee. Para conformar dicho botiquín, puedes consultar a tu veterinario de confianza.